viernes, 19 de febrero de 2010

FESTIVAL DE FOLCLORE DULCE CORAZÓN DEL CANTO / UN POCO DE HISTORIA y UN POCO DE REVISIÓN.

 En el año 2000,  en algún rincón de la Ciudad de Pan de Azúcar, el intendente de entonces Enrique Antía, se acerca a un grupo de personas que luego de lo que había sido una tenida de cantores, se habían quedado charlando y cruzando ideas. El entonces intendente felicita a los organizadores de aquel pequeño evento y la conversación se encarrila a partir del asombro del intendente al darse buena cuenta de  la capacidad de los artistas de la comarca de realizar espectáculos, y de los buenos valores artísticos que tiene la región, y allí mismo surge la idea de realizar un evento más ambicioso para justamente exaltar todo esto. Entonces el Intendente se compromete a apoyar un futuro festival folclórico en La Ciudad de Pan de Azúcar. Pero el Intendente, luego, traslada toda esta idea, no a los artistas con los que allí conversó y al grupo donde se gestó el sueño de un festival, sino a una de las productoras artísticas más grandes en esos momentos en el país,  la que por entonces concentraba las organizaciones  de la mayoría de los festivales importantes; La Productora de Juan Carlos López ("Lopecito" como se lo conoce en el ambiente) periodista, conductor radial y televisivo con una dilatada carrera en los medios y sobre todo en la vieja CX 4 Radio Rural. López toma la posta y mancomunado con la Intendencia Municipal de Maldonado se lleva a cabo en el año 2001 el primer Festival. Es así que lo que en primera instancia se pensó como una plataforma cultural para exaltar la veta artística de la comarca, termina luego desde su génesis convirtiéndose a una explotación privada empresarial, soslayándose la cuestión cultural y sobre todo la expresión de valores artísticos y culturales del departamento de Maldonado. 

Enrique Antía. 
Intendente de La Intendencia Municipal de Maldonado en el período 2000-2005.
Senador electo por el Partido nacional para el periodo 2005-2010.
Receptor de las inquietudes populares y luego promotor de la idea de un Festival de Folclore en la Ciudad de Pan de Azúcar.







Juan Carlos López, le impone su modelo al Festival y no solo el modelo sino que le registra  el nombre: Festival Dulce Corazón del Canto. ¿Donde están los artistas y demás ciudadanos que estuvieron presentes en aquella primer reunión y porque no se tomaron iniciativas para no permitir que el intendente en esos momentos terminara haciendo de una buena idea cultural gestada en el pueblo y sus artistas, un evento vendido a terceros con el dinero de los erarios públicos? No lo sabemos.
Estos artistas y otros protagonistas culturales de la comarca, siendo los generadores de un festival, ahora pasaban  a segundo plano y para participar, debían pasar por el filtro del empresario privado. La semilla se dejo infectar casi desde los comienzos.

Juan Carlos López, representante artístico, locutor de radio, animador, empresario televisivo, en fin, en esos momentos manejaba buena parte del grueso de artistas populares de todo el Uruguay y conducía y tallaba en casi todos los festivales importantes. Se sumaba ahora éste. 
El festival se fue desarrollando bajo su mando casi por completo, aunque se denominó una comisión local desde la Junta de Pan de Azúcar que tenia menos voz y voto que la limpiadora de los baños. Cuando los artistas llamaban a la comisión para saber de que forma conseguir actuaciones se les pasaba directamente el teléfono de Juan Carlos López. El empresario enmarcó el evento como tantos otros, usando el paquete artístico de su productora el que contenía la mayoría de los artistas de renombre del país y luego contrataba artistas de la zona como relleno. Luego López trasladaría la contratación de esas plazas de artistas locales a la comisión, lavándose las manos ante las protestas del torbellino de "neófitos" que no lo dejaban ni a sol ni a sombra un mes antes del espectáculo llamándolo por teléfono a toda hora  para conseguir actuaciones. Claro está que pese a todo, los artistas que fueran contratados eran seleccionados bajo su supervisión. La Comisión del Festival que supuestamente debía ser la que tuviera el mayor poder de decisión en el evento, siempre estuvo a instancias del empresario. Desde La Intendencia de Maldonado entonces, se ponía buena parte del dinero y también se usaba la oficina de eventos y deportes para ayudar en la logística. El Dulce Corazón del Canto en manos de un productor experiente en la materia, desde el punto de vista del espectáculo se  catapultó como uno de los festivales más importantes del país, pero no era esa la meta para la que había sido creado. Juan Carlos López, empresario al fin, como es lógico, no había sido convocado allí para perder su tiempo y su dinero, y era fiel a sus intereses, y como dice el dicho, la culpa no es del chancho sino del que le rasca el lomo. 


Juan Carlos López. Periodista, locutor, animador y conductor de radio y televisión. Representante y productor artístico. Empresario. Conductor por muchos años del legendario programa "Americando" por CX 4 Radio Rural.







A estas alturas, en la segunda o tercera edición, algunas voces disconformes se dejaron oír, pero la cosa siguió sin que se les prestara mucha atención, también este empresario era el que manejaba en un principio casi todo lo vinculado a plazas de comidas y otros stands del festival. Estas plazas pasaban a explotación de terceros que en la mayoría de los casos ni siquiera eran comerciantes de Pan de Azúcar. Mientras los vendedores de chorizos y refrescos que venían de cualquier parte del país se instalaban cómodamente dentro del parque municipal después de haber pagado la concesión, los vendedores y artesanos de Pan de Azúcar se instalaban afuera tratando de captar un pequeño sector de consumidores que entraban o salían del festival. La cuestión a esas alturas en ese aspecto era vergonzosa. Los dueños de la casa eran echados fuera de la mesa a comer de las migajas mientras los de afuera sacaban buena tajada de un festival que surge a instancias del pueblo y de los artistas nativos de su ciudad. Nuevas voces de protesta se hicieron oír. Pero la mejor protesta, la mas organizada fue quizás  la de la oposición política en aquellos momentos. 
El Frente Amplio había estado muy cerca de ganar las elecciones en los comicios anteriores  y se perfilaba para las siguientes casi - casi como el ganador favorito. Las promesas de justicia en todos los ámbitos llovían, sobre todo en los puntos débiles que se les iban escapando al partido de gobierno, como en este caso, los nimios asuntos culturales de una pequeña comarca. Los militantes de izquierda defendían a los postergados culturales de siempre enarbolando la bandera de la justicia popular que por fin llegaría cuando :  " Nosotros tomemos el poder..." así decían. Los militantes hablaban con los artistas en las esquinas de las plazas y les aseguraban que en cuanto tomaran ellos las riendas, formarían una comisión integrada por los artistas de la comarca que eran en definitiva por justicia quienes debían hacerse cargo del festival. Pues bien, llegaron las elecciones presidenciales en noviembre y el Frente Amplio después de cuarenta años de lucha llegó al poder con mas del cincuenta por ciento de los votos y con amplia mayoría en las cámaras, ahora faltaban las elecciones municipales en mayo, así que ese año fue el último festival organizado bajo la gestión del intendente Enrique Antía, ya que pocos meses después entraría como nuevo intendente y como nuevo partido a la Intendencia Municipal de Maldonado el Sr. Oscar de Los Santos del Frente Amplio.

Pocos meses después que De Los Santos asumió la jefatura municipal,  uno de los temporales huracanados mas terribles de los últimos 20 años dejó patas arriba y destrozado todo el departamento de Maldonado. La Intendencia tuvo que endeudarse con empréstitos a fin de poder paliar  los destrozos que ascendieron a muchos millones de dolares y ayudar también a  pobladores indigentes, los más castigados por el temporal. Rápidamente las organizaciones e instituciones, los medios de prensa y la población se movilizaron para aportar su granito de arena en las tareas de reconstrucción. Una de las primeras fuerzas vivas en concurrir al llamado fueron los artistas regionales de todo el departamento, que aquí y allá levantaron peñas, espectáculos, pequeños festivales, para que la gente acudiera y llevara aunque fuera un alimento no perecedero para colaborar y recaudar lo mas posible para las obras de reconstrucción. 

 Oscar de Los Santos.
Intendente Municipal de Maldonado en el periodo 2005-2010.








----- A mediados del año 2007 un nuevo programa radial de contenido cultural independiente, se instala en la Onda de Radio RBC de Piriápolis, conducido por el cantor oriundo de Piriápolis, Alejandro Reyes, quien a mediados de ese año había regresado desde Argentina para instalarse definitivamente en sus pagos. La producción del programa al ir tejiendo y estrechando nuevos lazos con los protagonistas comarcales de la cultura se preocupa de la situación de este Festival y de los entuertos que desde sus comienzos lo venían afectando, así es que en el mes de diciembre le realiza una entrevista a Gonzalo Fonseca,  Encargado de Descentralización Cultural de la Intendencia Municipal y se lo interroga por lo que será de ahí en más la suerte y  los cambios de un evento que resulta un bastión importante para la canción popular y una fuente de trabajo para muchos artistas de la zona. El entonces encargado Sr. Gonzalo Fonseca deslinda responsabilidades y da la noticia de que son las directrices de la Junta Local de Pan de Azúcar las que deben tomar las decisiones sobre este  festival y que La Dirección de Cultura, en este caso, es solo un apoyo pero que el mando está a cargo de la Junta Local. Casualmente después de lanzada esta noticia en el programa Vientos del Plata, a la semana siguiente la Junta local de Pan de Azúcar informa a la población a través del informativo central de la radio, que ya está fijada la fecha para la continuidad del Festival Dulce Corazón del Canto. 

Luego de enterarse de esta noticia y de informarse a ciencia cierta que además el festival pese a todos las promesas de años  anteriores seguiría bajo el mando de un empresario privado, el programa Vientos del Plata se pone en comunicación con  artistas del departamento poniéndolos al corriente de este hecho y propone realizar una carta abierta a la comisión del festival, firmada por todos estos artistas para intentar se pudieran realizar algunas reivindicaciones en las políticas directivas del evento, y sobre todo, se abogara por la fuente de trabajo de artistas y artesanos comarcales.


 Gonzalo Fonseca. Director de Descentralización Cultural de la Intendencia Municipal de Maldonado.










Con mucho esfuerzo de movilización se logran las firmas, dieciocho en total de artistas profesionales con trayectoria en el departamento y se invita a la Comisión del Festival al programa en vivo, la cual se hace presente representada en esa ocasión por el propio Secretario de la Junta de Pan de Azúcar, Sr Darío Toledo y el Sr Eduardo Suárez. Luego de mas de una hora de hablar largo y tendido sobre el Dulce Corazón del Canto y los diferentes puntos de vista, también se le leen a la comisión mensajes y llamadas de la audiencia, algunas de elevada desconformidad con los asuntos del festival; la comisión se excusaba, pues según sus argumentos, reconocían que no tenían experiencia en todo esto y  tomaba la organización del evento en sus manos  con muy corto tiempo para trabajar, de este modo les resultaba imposible la resición del empresario privado, y al final decidieron  a su pesar, contratarlo nuevamente para que la publicidad y el evento en si mismo no fuera a fracasar, pues según sus propias palabras no estaban ellos preparados aún para tal organización, y al parecer según este criterio, si ellos no estaban preparados no podía estarlo ningún ciudadano de Maldonado, ya que desde otra perspectiva nunca se intentó realizar una convocatoria para formar una comisión plural, democrática, ciudadana y cultural.  Luego de un debate bastante extenso se les leyó la carta abierta firmada por los artistas, a lo que ulteriormente pidieron una nueva instancia en el programa para contestar aquella carta y poder seguir exponiendo sus puntos de vista, el programa quedó abierto a toda propuesta y por supuesto a la segunda visita de la comisión, pero resultó que nunca mas aparecieron por el programa sin que mediara ningún tipo de aviso, así como tampoco se tomó en cuenta una de las solicitudes mas importantes de la carta abierta, donde se pedía expresamente se elevara a las autoridades de la cultura, nunca se supo mas nada de aquella nota en manos de la comisión. Para los primeros días de marzo fecha del festival, el único cambio favorable para este evento de los muchos puntos y reivindicaciones que abordaba la carta abierta a la comisión fue que se le concedió la licitación de todos los puestos y plazas de comida a entidades benéficas de la zona como el Rotary Club.


  
Darío Toledo. Secretario de la Junta Local de Pan de Azúcar en la gestión del Intendente Oscar de los Santos.                      









Al año siguiente nuevamente Vientos del Plata, denuncia la tozudez de las autoridades de no llamar a una Comisión democrática para el Festival que esté compuesta mas que nada por artistas y no mayoritariamente por políticos y funcionarios de la Intendencia, así como también continuó  presionando para que se cree una herramienta consultiva para poder seleccionar con equidad los artistas que el Festival contrata. Además el programa Vientos del Plata solicita en un reportaje a Gonzalo Fonseca, tener acceso a los gastos totales del Festival para de esta manera,  poder informar a la población, reportaje donde este funcionario afirma no tener inconveniente en enviarlos,  pero a pesar de pedirlo luego reiteradamente por correo electrónico a  esa oficina, jamas se obtiene respuesta. También el programa a invitado a Fonseca a asistir al programa en vivo en varias ocasiones y éste ha quedado comprometido  afirmando que asistiría, pero nunca llegó. 
Cabe agregar sobre este punto que el programa Vientos del Plata que se ha constituido desde sus comienzos como un programa avocado y preocupado por el  arte y  la cultura y que cuenta ya con dos años de permanencia en el aire, nunca ha recibido ninguna invitación oficial para concurrir a eventos culturales, así como ninguna convocatoria de ningún tipo,  tampoco este programa  recibe información, boletines de prensa, ni ningún tipo de interés por parte de las autoridades municipales de esta gestión.

Intentar desentramar la problemática de un Festival Nacional de Folclore con una edición de nueve años también implica rozar toda la intrincada problemática cultural del departamento y del país, cuestión que se nos hace imposible desde un articulo que quiso reseñar brevemente algunos de los colores claves que desde el principio han teñido a un Festival, que podía resultar por muchas razones que tiene a su favor, uno de los  mas importantes del Uruguay, pero que sin embargo, no ha salido de ser un escenario donde la Intendencia gasta mucho dinero en contratos y caché de altísimo costo, pero que sigue soslayando el motivo y la génesis para lo que fue creado  desde un principio,  y continúa en términos generales apostando al marketing artístico dejando de lado la necesidad de una cultura nacional mas abarcativa, amplia, justiciera y democrática en pos del arte y  los artistas postergados de todas las regiones del país, y sobre todo, para los artistas hijos del departamento de Maldonado,  que son junto a todos los pobladores de la comarca quienes con sus impuestos solventan todo este festival. 

Después que la Junta Local al fin removió  al empresario que lo manejó por muchos años a su antojo, la nueva Comisión de la Junta Local de Pan de Azúcar junto con la Dirección de Cultura de Maldonado son los que ahora han hecho y programado como a ellos les ha parecido sin presentar jamás a la población ni a la prensa los Estatutos del Festival Dulce Corazón del Canto, que se solventa con los dineros del Erario Público, como si el dinero que utilizan para llevarlo a cabo saliera de sus bolsillos. Se les otorga por año solo seis o siete plazas a los artistas de Maldonado, no más, con caché miserables que en el mejor de los casos no sobrepasan los $ 8.000 pesos, pero se contratan artistas de quince y veinte mil dolares de Montevideo o de Buenos Aires. Los ciudadanos de Pan de Azúcar y de la comarca tienen que ver como sus hijos, nietos, sobrinos, amigos, en fin... los artistas nacidos bajo este cielo y que con el esfuerzo del alma se trazan un camino, este escenario, el de su pueblo, les niega y cuando no les niega, les mendiga en su gran  mayoría, el derecho legitimo que tienen como artistas de acceder a las plataformas culturales que el mismo pueblo genera. Pero las miras de las direcciones culturales parecen estar puestas en otras metas muy dependientes del éxito mediático, del divertimento y el brillo del espectáculo, sin importar costos ni costas, pero no en el tejido cultural del pueblo. Parece ser que  la gente que desde las instituciones culturales tiene a cargo  la organización de este tipo de eventos en todo el país, salvo escasas excepciones, ven a los festivales populares  como un negocio más y se han dejado influenciar demasiado por los mercaderes artísticos de nuestros días y siendo en verdad ellos los encargados por proteger a la cultura popular de estos lobos feroces, se suman a ellos, y  mientras los de arriba no cambien de conciencia cultural y como decía el poeta,  mientras sigamos emulando el consumismo imperialista y no se nos llene el alma de profunda indianidad, nuestros hijos y nuestros nietos, artistas o no, seguirán siendo ciudadanos de segunda categoría en su propia tierra, mendigando una entrevista o una palabra a aquellos mismos que el pueblo coloca con su voto y su trabajo en los escritorios para que luego estos mismos los traicionen y los traten como sapos de otro pozo. Por eso cuando se nos endilga que en este caso muchas veces hemos sido demasiado duros y solo hemos subrayado lo negativo, respondemos:  

Que nosotros no negamos que existan muchísimas cosas positivas. Tampoco negamos y al contrario subrayamos y agradecemos sinceramente el esfuerzo de mucha gente y de muchos funcionarios anónimos que trabajan  beneméritamente para que el pueblo tenga la mejor plataforma popular en la ciudad de Pan de Azúcar. 

Reconocemos que  por el escenario del Dulce Corazón del Canto en estas 9 ediciones, han desfilado importantes cultores del arte nacional e internacional, pero a este punto decimos: Que con dinero en el bolsillo y sobre todo cuando el dinero no es nuestro sino del pueblo, se puede contratar de hoy para mañana cualquier artista que se nos ocurra, montar un escenario, dar ordenes a los funcionarios municipales para que hagan el resto y entonces decirle al pueblo el hermoso festival que hemos armado, pero eso no es un festival de folclore  de un pueblo amparado en decisiones democráticas y participativas, no lo es ahora,  nunca lo fue y bajo estas miras nunca lo será; eso es solo un escenario del que suben y bajan artistas, escenario manejado por cinco o seis funcionarios, muy bien intencionados tal vez, pero que toman decisiones sin consultar a los verdaderos protagonistas culturales y sin que estos protagonistas, en todo caso a la hora de las decisiones, los represente nadie . 
Nosotros somos conscientes de que existen funcionarios, políticos y ciudadanos, inteligentes, sensibles y con muy buenas intenciones, pero casi que se nos hace imposible elogiar el hermoso techo de una casa cuando sabemos que sus cimientos están mal construidos, y decimos esto con dolor pero con mucha propiedad a la luz de la verdad de que le pese a quien le pese, el Festival de Pan de Azúcar comienza traicionando los propios principios para los que fue creado desde aquella simple reunión de artistas con el Intendente, a partir de esa verdad insoslayable y luego a partir de que nadie ha querido corregir los errores y jamas se le ha presentado al pueblo los estatutos de este festival y tampoco se ha intentado jamás crear una Comisión democrática que esté en su mayoría integrada por artistas y gente de la cultura, desvinculada y deslindada de la política partidista y de los manejos funcionariales de la Intendencia, seguiremos diciendo y denunciando que este Festival  podrá ser muy colorido y exitoso en ciertos aspectos de su espectáculo, miles de personas podrán saltar y bailar en la cancha del Parque Juan Zorrilla de San Martín, las directrices de esta fiesta podrán vanagloriarse luego del éxito de ventas y consumo, las luces y el color, y todos saldremos de allí muy divertidos, pero ¡cuidado! vecino, ponga atención ciudadano, que el basamento cultural y espiritual de los pueblos no se cimenta desde las efímeras bases de unas pocas horas de fugaz diversión.  
El que tenga oídos para oír, que oiga.


                                                                                                                                                                                                                 

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